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27 de Junio del 2017 | 09:06

Productores de palta de Apurímac pasan de 5 mil a 50 mil soles de ganancias por hectárea al año

Autor: www.gestiona-peru.com

La palta –o aguacate, como se le conoce internacionalmente- parece haber desatado una fiebre en los principales mercados del  mundo. Y la fiebre está beneficiando a los productores peruanos a niveles insospechados. 

Es lo que se colige del caso de la Asociación de Productores Quisagui de Río Blanco,  Apurimac, cuyo fundador, Ismael Quispe, un exprofesor, logró obtener 45 mil soles de ganancia con la reciente venta al extranjero de un lote de paltas. 

“Nuestros padres sembraban para autoconsumo y para hacer trueque con otros productos, ahora lo hacemos para tener rentabilidad. Nos dimos cuenta (los productores) que de forma individual no íbamos a poder exportar, que  asociativamente tendríamos mayor cantidad de palta para los compradores y así formamos la asociación Quisagui de Río Blanco, Chincheros”, explica el productor.  

Esta historia comenzó hace tres años, luego de que Quispe dejara su labor docente de 10 años y viera en el fruto una oportunidad de crecimiento económico importante. Así, la cooperativa Quisagui cuenta hoy con más de 28 hectáreas de extensión dedicadas a la palta y con contratos de exportación para Estados Unidos y Rusia. 

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Y el impacto económico-social ha sido notable. El propio agricultor cuenta que con una última venta logró una ganancia impensada que le permite tener la solvencia necesaria para sostener a sus hijos y proyectar un mejor nivel de vida con educación, alimentación y vivienda. 

El Ing. Vicente Zegarra, especialista en palta y otros frutales, explica que la cooperativa logró este éxito gracias al trabajo de capacitación que recibió de Sierra y Selva Exportadora, que además los ayudó a vincular su labor con una empresa intermediaria que saca el producto hasta Norteamérica y Rusia. Y el progreso no se detiene.

“Esta última campaña se ha avanzado casi un 80% de los pasos para la certificación Global GAP y el protocolo orgánico. Los resultados saltan a la vista, el impacto social en los Andes es fuerte, se han disparado de una agricultura de subsistencia, que no superaba los 4 mil a 5 mil soles al año por hectárea, a 40 o 50 mil soles al año de acuerdo a la cantidad de plantas que tenga cada agricultor”, sostiene. 

La Asociación Quisagui produce las variedades Hass y fuerte, que son las de mayor demanda internacional y con las que ha logrado un impacto directo en las 48 familias del sector de Río Blanco que están involucradas en el desarrollo de este cultivo. Es un ejemplo que espera replicarse por otras cooperativas en diversas zonas del país que también apuestan por este fruto que está viviendo su hora de mayor protagonismo.


Fuente: www.agraria.pe

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