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29 de Octubre del 2015 | 10:14

6 reglas básicas para ofrecer recompensas en el trabajo

Autor: www.gestiona-peru.com

Las recompensas, esas benditas recompensas que generan más discordias al interior de la oficina que alta productividad.

Y es que si no se aplican en su justa medida, las recompensas pueden terminar siendo un problema más para la empresa, en lugar de una solución. Esto sucede porque la psiquis humana, es decir, la del colaborador, es mucho más compleja de lo que un jefe cree que es.

Las recompensas, por lo general, alimentan la motivación extrínseca de las personas. ¿Qué significa esto? La motivación extrínseca es aquella que se genera en el ser humano gracias a motivadores externos tales como un incremento de salario o un ascenso.

¿Y eso es malo? No es malo, pero sí no es favorable para la salud de la empresa. Esto genera que los colaboradores se transformen en pequeños “ratones de laboratorio”, es decir, en individuos que actúan únicamente por la motivación de lograr cierto estímulo físico (para el ratón es el queso como para el humano, el salario).

Entonces, ¿debes eliminar los estímulos en tu empresa? No. Debes orientar los estímulos hacia motivadores intrínsecos. Éstos, a diferencia de los extrínsecos, están orientados al crecimiento y desarrollo de tus colaboradores como personas y como profesionales. Para tal fin, las recompensas en tu empresa deben cumplir con estos 6 requisitos:

No prometer recompensas anticipadamente

Las recompensas no deben convertirse en una rutina en la empresa. No necesariamente esta semana o mes te debes ver obligado a recompensar a alguien. Las recompensas se entregan solo cuando haya personal que se lo haya ganado.

Las recompensas por adelantado deben ser pequeñas

Hay quienes establecen recompensas antes de que un equipo de trabajo se enfrasque en un determinado proyecto. Éstas no deben ser demasiado ostentosas, por el contrario, solo deben ser alicientes para ellos para enfrascarse en el proyecto con mayor tesón.

Las recompensas deben ser continuas

Ojo, no rutinarias. No vayas a recompensar solo porque es el aniversario de la empresa o porque llegan las fiestas de Fin de Año. Haz del reconocimiento una sana costumbre en la oficina.

Las recompensas deben ser públicas

De ofrecerse de forma privada, se prestan a mil habladurías. Es mejor ofrecer la recompensa a los colaboradores de forma pública, indicando las razones de tal reconocimiento para dejar las reglas bien claras al íntegro de la empresa.

Recompensa también la conducta

Se ha convertido en una mala costumbre recompensar únicamente a los empleados que obtienen resultados. Pero, ¿te has percatado que hay colaboradores que si bien no están en el área de ventas, trabajan como si de su propia empresa se tratara? Esa actitud también debe ser recompensada, pese a que no hay ningún numerito detrás que “avale” esa recompensa.

Recompensa a tus colegas

Vamos, es fácil recompensar a los que están jerárquicamente debajo de ti en la empresa. Pero, ¿Por qué no recompensar a los que están a tu mismo nivel? “Es que son mi competencia para un ascenso”, dirán algunos. La recompensa es una forma de demostrar nuestra gratitud hacia los compañeros que nos hacen nuestra vida laboral más sencilla. Si eres dueño, recompensa a tu socio. Si eres jefe de un área, recompensa a otros jefes de tu mismo nivel jerárquico.


Fuente: forbes.com

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