| Miércoles, 16 de Agosto del 2017 |
23 de Marzo del 2016 | 07:44

Te conozco Bacalao

Jean Pierre Bravo Zapata

Presidente Proyecto educalidad

E-mail:jpbraza@gmail.com

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Es sumamente interesante acercarse al pensamiento de los electores por estos días ya que faltan exactamente 20 para las elecciones y el panorama muestra que Fujimori (de no ser excluida) debería ir a la segunda vuelta con los que no saben ni opinan, que son la segunda mayoría en el país.

Y es que analizando al elector promedio, siempre ha sido muy veleidoso en lo que a realpolitik se refiere. Y el cambio ha sido así:

Prado: “Votemos por él porque es un gran señor, de buena familia y decente”

Bustamante: “Votemos por él porque se le ve correcto además lo apoya el partido del pueblo”

Belaunde 1: “Votemos por él porque es arquitecto así que debe ser organizado; además, se le ve distinguido”

Belaunde 2: “Votemos por él porque pobrecito, no lo dejaron gobernar. Lo sacaron calato de Palacio ese Chino Velazco”.

García 1: “Votemos por él porque míralo, que prestancia. Cómo habla. Que tal porte del muchachón”

Fujimori: “Votemos por él porque pobrecito el chinito, los pitucos no quieren que salga presidente. Esos japoneses son bien organizados, trabajadores y honestos. Mira a Japón”

Toledo: “Votemos por él porque es cholo y tiene plata. El pendejo se agarra a una gringa. Ya tuvimos de todo menos un verdadero inca.”

García 2: Votemos por él porque… a nada. Es el mal menor. De repente ya maduró”.

Ollanta: Votemos por él porque es militar, nos dará seguridad y disciplina. Su proyecto es por el pueblo”

Y así, jamás un argumento, menos una razón. Hemos ido tomando la ruta del desconsuelo y de la sinrazón. La ruta que nos lleva directamente al caos.

En esas elucubraciones andaba cuando se filtró por mis oídos una conversación de dos ancianos en el Metropolitano. La escuche comenzada, desde que uno de ellos dijo al otro: “así que le dije, debes votar por… por cinco razones” y luego empezó con una serie de razonamientos que trato de reproducir.

Primero: Su entereza y juventud nos aseguran ideales limpios pues no se ha contaminado con la politiquería barata de los tradicionales. Ya sé que a sus 35 años aún es muy joven pero sí tiene experiencia, ha estado en el congreso, además ha estudiado en Europa, se expresa muy bien, parece que tiene las ideas claras e inspira confianza. Aparte de su simpatía notoria.

Segundo: Creo que su plan de gobierno es el más coherente. No lo he leído pero he escuchado algo de eso. Me parece que los grandes capitales ya se hicieron demasiado ricos con nuestros recursos y el maldito imperialismo de siempre, que no nos deja progresar, está detrás de todo eso. Mira las mineras se llevan la plata que quieren e imponen el precio que les da la gana a nuestro oro y cobre; además, ¿cómo es posible que un país productor de hidrocarburos los combustibles estén por las nubes? Todo eso debe acabar.

Tercero: Aunque muchos estén en contra, creo que el control de precios traerá más estabilidad a la economía puesto que la canasta familiar está muy por encima del poder adquisitivo del peruano promedio. Si los precios de artículos de primera necesidad suben en el mercado internacional, deben ser subsidiados, en parte, por un estado que se debe a su pueblo ¿no? Además, el control sobre el BCR es necesario, es el banco de todos los peruanos y debe estar a nuestro favor, no en contra nuestra.

Cuarto: Si no es en este momento, ¿cuándo vamos a apostar por un verdadero cambio? Su propuesta programática nunca ha llegado al poder así que no podemos decir que ha fracasado. Claro que antes se alió con otras fuerzas políticas con la esperanza de cambiar a este país mediante la unidad de sus actores políticos, pero esa propuesta fue traicionada por quienes no tienen en su mente más que la despreciable intención de llenar sus bolsillos a costa del sufrimiento del pueblo.

Quinto: En su propuesta los programas sociales son lo primero. Va a subir el sueldo mínimo y sabe cómo hacerlo porque el Estado tiene la capacidad de asumir el costo que le rebotará de la aplicación de esta medida al sector privado, sector por cierto que debe tener más control en lo que se refiere a la estabilidad laboral y los derechos del trabajador. Todos los ancianos recibirán una pensión porque aunque no hayan contribuido a la formación de un fondo para asegurarla, durante su vida han sido productivos y, de una u otra forma, contribuyeron a que el Estado sobreviva. Además el agro merece tener su propio organismo de financiamiento, así como los micro y pequeños empresarios. Eso no es inflar el aparato estatal, hay sectores que deben estar en manos del Estado.

Entenderán que me dieron ganas de intervenir en la conversación, hasta que escuché la última parte de tremendo discurso: “Así le dije yo a mi adorada esposa, que Dios la tenga en su gloria, y la convencí de votar por Alan en el 85. ¡A mí no me vuelven a meter el dedo carajo! ¡Socialismo, mis pelotas!” y se bajó en la estación Angamos, rumbo a su cita en el Seguro. Este señor me escribió el editorial de hoy. No dejemos de pensar.

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