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02 de Abril del 2016 | 14:03

Entre debates y devotos

Jean Pierre Bravo Zapata

Presidente Proyecto educalidad

E-mail:jpbraza@gmail.com

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La sinuosa ruta electoral está llegando a su fin, al menos en lo que a la primera vuelta presidencial y la conformación parlamentaria se refiere, y es mucho pan el que queda por rebanar en escasos nueve días. Pero uno de los eventos políticos más esperados, aunque muchas veces intrascendente, ocurrirá este fin de semana: el tan mentado debate.

El Jurado Nacional de Elecciones ha escogido un formato con el que no están contentos los candidatos que tienen alguna posibilidad electoral. En la primera fase del debate, cada candidato tendrá tiempo para expresar intensiones y responder a las preguntas individuales enviadas por ciudadanos de todo el Perú y escogidas por los organizadores. En la tercera parte cada participante tendrá tiempo para realizar su cierre y brindar un último mensaje a los electores.

Es la segunda fase del debate la que nos preocupa, ya que se dará en parejas de candidatos que han sido formadas por sorteo simple y sobre temas específicos de importancia nacional. El primer problema que surgió fue que de los doce candidatos que habrían de participar, dos han renunciado después de haberse producido el sorteo (el emprendedor, Nano Guerra García, del Solidaridad Nacional; y Francisco Diez-Canseco, de Perú Nación). Por todo ello, aquí un somero análisis de lo que podría suceder con las cinco parejas sobrevivientes, si es que ninguna sorpresa se da antes:

1. Pedro Pablo Kuczcynski (Peruanos Por el Kambio) Vs. Ántero Flores-Áraoz. Se supone que ambos protagonicen la parte más técnica y seria de la noche; aunque Ántero se caracteriza por su estilo sardónico y puyador, tiene demasiadas similitudes en sus propuestas con PPK como para entrar a cuestiones de fondo, por lo que las alusiones a la forma serán las que resalten, es un albur del destino que hayan hecho pareja los dos candidatos de mayor edad. Los votantes más jóvenes lo verán como cuando sus abuelos hablan de política en casa, pero podría atraer la atención de los pragmáticos.

2. Keiko Fujimori (Fuerza Popular) Vs. Miguel Hilario (Progresando Perú). La primera en intención de voto contra uno de los que aún no se ha animado a renunciar a la candidatura en vista de que nadie, o muy pocos, han tenido acceso a sus ideas o han conocido sus planteamientos. Fujimorí, estamos seguros, se limitará a exponer los puntos fuertes de su plan de gobierno y a responder alguno que otro dardo lanzado por algún otro candidato, a pesar de que las reglas del debate no lo permiten. Hilario deberá aprovechar para mostrarse coherente en sus propuestas y no quedar como un candidato sectorizado en los problemas ambientales y derechos de las comunidades campesinas y pueblos indígenas, deberá mostrar su óptica más amplia. Este debate no va a cambiar tendencias.

3. Verónika Mendoza (Frente Amplio) Vs. Alejandro Toledo (Perú Posible). Si Toledo está en sus cinco sentidos para el debate, puede utilizar su conocimiento de economía y de política de estado, ya que fue presidente, para herir a Mendoza, que tiene solo la perspectiva legislativa y no ejecutiva, creo que el debate se centrará en la inversión privada y en los proyectos de gran extracción, y Toledo tratará de hacer notar el punto de lo que le costaría al Perú y a los programas sociales dejar fuera de juego a grandes proyectos extractivos. Mendoza tratará de enfocar la situación desde el aspecto medioambiental y será muy cuidadosa en las palabras que use para no espantar a los votantes que ha captado pero que aún no apuestan del todo por un proyecto de izquierda. Lo más probable es que la golpeen por su falta de cuidado en la conformación de su lista parlamentaria y su propuesta de sindicalizar a la Policía Nacional, ella no querrá mencionar las leyes de flexibilización a los sentenciados por terrorismo que se dictaron durante el gobierno de Toledo, así que en ese flanco se puede poner interesante. Hay una posibilidad alta de que Toledo retire su candidatura después del debate.

4. Alfredo Barnechea (Acción Popular) Vs. Gregorio Santos (Democracia Directa). Barnechea debatirá con Santos muy a su despecho. Santos no tiene opción real en estas elecciones (menos mal) y el hecho de ser convicto le quita credibilidad ante el 99% de la población, no creo que Barnechea trate de atacar a Santos directamente, solo se mostrará displicente y se remitirá a sus propuestas. Pero Barnechea tiene una oportunidad para golpear indirectamente a Veronika Mendoza, si tiene la habilidad de hacer que el votante la relacione con Santos, ya que defendieron los mismos planteamientos en un pasado cercano. Santos no va a poder salir de su ya conocida postura antiminera y se centrará en su supuesta calidad de luchador social; en un debate de estas características es evidente que no mejorará su intención de voto. Barnechea podría aducir, en el tema de seguridad ciudadana, que sería un absurdo debatir con un convicto, sería el momento tenso del debate. Pero Alfredo no tiene nada que perder aquí, y bien enfocado podría ganar algo.

5. Alan García (Alianza Popular) Vs. Fernando Olivera (Frente Esperanza). Para el morbo del elector promedio quizá sea la ‘carnecita’ del debate, pero está muy lejos de serlo, sobre todo si Olivera empieza con la letanía de siempre acerca del primer gobierno de García; la factibilidad de este debate dependerá mucho de los moderadores, Mavila Huertas y José María Salcedo, pues dejar que Olivera arremeta cual locomotora descarrilada no ayudará en nada a la polémica (aunque no dejaría de ser divertido). 

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